La Organización Mundial de la Salud ha cifrado en 2 millones el número de muertes anuales mundiales atribuibles a la contaminación en espacios interiores, y es que, si bien a estas alturas todos somos conscientes de que estamos expuestos a un nivel de contaminación demasiado elevado (algunas fuentes comparan la exposición en las ciudades al equivalente a fumar en torno a 3 cigarros al día) siempre relacionamos esta exposición con estar en espacios abiertos, cuando realmente no es así, en interiores también estamos expuestos a niveles de contaminación muy elevados.

La contaminación química es una de las principales amenazas. ¿De dónde viene esta contaminación? Pues de los materiales de nuestros muebles (barnices, etc.), productos de limpieza, pinturas, etc. Eso sumado a que no siempre aireamos convenientemente, pues la calidad del aire es cuestionable. Sin embargo, podéis estar tranquilas, hoy os contamos una solución eficaz para mejorar la calidad del aire en el que habitamos: rodearnos de plantas.

En la década de los 90 la NASA hizo un estudio sobre la calidad del aire en las estaciones espaciales que concluyó con un informe (Clean Air Study) en el que afirmaban que algunas plantas de interior además de absorber dióxido de carbono y liberar oxígeno, limpian el aire de toxinas como benceno, formaldehido y el tricloroetileno y el óxido de nitrógeno.

Este estudio es una buena razón para llenar de plantas los espacios en los que habitamos, incluso el dormitorio. Según Rita Gasalla, especialista en arquitectura saludable, una planta puede absorber como mucho el 0,1% del oxígeno disponible en una habitación, mucho menos de lo que absorbería otro adulto o una mascota.

Posteriormente la NASA reveló el nombre de cinco plantas muy fáciles de conseguir (algunas seguramente ya las tendréis en casa) y muy eficientes para purificar el aire en espacios cerrados: Poto, Ficus, Espada de San Jorge, el Espatifilo y la Palmera de bambú.

Según Rita Gasalla, las plantas, además de mejorar la calidad del aire, su visión y cercanía mejoran el bienestar físico y emocional las personas y hace que sean más creativas, productivas y felices. En resumen, algo tan sencillo como tener una planta cerca puede contribuir de forma significativa a mejorar nuestro bienestar físico y emocional.