Siempre hemos asociado las cremas solares con el verano, la playa y la piscina. Pero, los dermatólogos y los farmacéuticos nos han ido convenciendo a muchas de nosotras de que la mejor antiarrugas es la protección solar, porque el sol es el máximo responsable del envejecimiento de la piel. Pero, ¿de verdad hay que usar a diario fotoprotección alta? ¿Incluso aunque no salgas de la oficina y esté nublado? Si tú también te haces estas preguntas sobre la protección solar en invierno, te recomendamos que siguas leyendo.

La clave está en que desde la perspectiva de luchar contra el melanoma algunos consideran que la protección solar en invierno es innecesaria, sin embargo, desde una perspectiva de cuidado personal, el protector solar nos ayuda a luchar contra el fotoenvejecimiento (manchas y arrugas) tanto en verano como en invierno.

¿CÓMO DEBERÍA SER LA PROTECCIÓN SOLAR EN OTOÑO E INVIERNO?

En otoño y en invierno no estamos tan expuestos a los rayos solares, de hecho, gran parte de nuestro cuerpo está cubierto, así que la protección solar tiene que ser diferente, y seguir otras pautas. Para empezar, las zonas que hay que proteger son las únicas que están expuestas, es decir, rostro, cuello y manos.


Respecto al factor de protección que deberíamos usar en otoño e invierno lo ideal es un fotoprotector de SPF 30. Si por ejemplo vamos a la montaña o a la nieve debemos utilizar un factor de protección 50 puesto que la radiación es mayor. En el caso de tener manchas, deberíamos usar SPF 50 independientemente de que estemos en la oficina, o haga un día nublado. En los días nublados las radiaciones ultravioletas, los infrarrojos y la luz visible también llegan y afectan a la piel, además, en días nublados la radiación ultravioleta que llega a nuestra piel es el 80% de la que existe en un día soleado, según algunos dermatólogos.


Adicionalmente hay datos recientes que indican que las células pigmentarias de nuestra piel no solo se estimulan por efecto de la radiación ultravioleta del sol, sino también ante dosis más bajas de luz ambiental e infrarroja, como la que emiten desde los ordenadores hasta las lámparas. Ahora sabemos que hasta la luz de la oficina o la de la pantalla de tu móvil puedes ser perjudicial.


¿QUÉ CREMA SOLAR ELIJO?


Cada vez es más habitual encontrarnos con cremas hidratantes que incluyan filtros solares con proyección SPF 15 hasta 30. Éstas normalmente solo protegen de la radiación ultravioleta B, pero no frente a los UVA, IR, etc. En definitiva, no tienen una protección de amplio espectro.
Nosotras lo que hacemos es usar un fotoprotector con color, ya que es una forma fácil y eficaz de unir dos pasos en uno: fotoprotección y maquillaje. En resumen, lo ideal es usar un fotoprotector, a continuación de nuestra rutina de cuidado facial, que sea ligero, fresco y que nos deje una sensación cómoda en la piel. Si optas por esto último, el fotoprotector iría después de la crema hidratante y antes de tu maquillaje.

Esperamos que te haya sido de ayuda, cualquier duda, ¡no dudes en contactarnos!