El ácido hialurónico está presente de forma natural en nuestro cuerpo, el problema es que con el paso de los años su presencia se va reduciendo.

Esta molécula contribuye a rellenar líneas de expresión y a que nuestra piel tenga un aspecto turgente, por ello es el humectante más empleado en estética. ¿A qué se debe este efecto? El ácido hialurónico es capaz de retener hasta 1000 veces su peso en agua, sí, has leído bien, hasta 1000 veces, de ahí que sea el mejor aliado para rellenar y prevenir arrugas y líneas de expresión, para disminuir la apariencia de los poros y aportar luminosidad.

Las infiltraciones médico-estéticas de hialurónico son muy conocidas. En SKINVITY no somos muy fans, y aunque podría ser una solución en determinados casos, realmente tenemos a nuestro alcance una manera más sencilla y económica de prevenir el envejecimiento aportando ese ácido hialurónico esencial, en forma de cosmético.

El principal inconveniente de este ácido es que es una molécula grande y pesada, lo que dificulta que penetre en las capas más profundas de la piel, sin embargo, la ciencia cosmética ha conseguido reducir este peso molecular para mejorar su penetración en el caso de algunos cosméticos.

Aplicado por la mañana, el ácido hialurónico preserva el agua de la epidermis del sol y otros agentes como por ejemplo la contaminación. Según Gema Herrerías la rutina ideal por la mañana es aplicarlo después de la vitamina C, pero si lo que queremos es un extra de hidratación, lo ideal es aplicarlo antes de la vitamina C.

Por la noche aporta agua al proceso de regeneración celular y trabaja a pleno rendimiento ya que en este momento la piel no se ve afectada por los agentes externos. Se recomienda humedecer levemente la cara, aplicar el ácido para posteriormente sellarlo con una buena crema hidratante.

En resumen, el efecto es temporal pero real y eso le ha convertido en uno de los ingredientes estrella de la industria cosmética.